

Aunque los vehículos actuales están preparados para trabajar en condiciones exigentes, un coche recalentado en un atasco puede deberse a una pequeña avería, un nivel insuficiente de refrigerante o un componente deteriorado del sistema.
El motor genera una gran cantidad de calor mientras está en funcionamiento. Para mantenerlo dentro de una temperatura adecuada, el sistema de refrigeración hace circular líquido refrigerante por el motor y disipa el calor a través del radiador.
Cuando el coche circula, el aire que entra por la parte delantera ayuda a enfriar el radiador. Sin embargo, durante un atasco o una retención prolongada, ese flujo de aire disminuye considerablemente. En ese momento, el electroventilador debe encargarse de refrigerar el sistema.
Si algún componente no funciona correctamente, la temperatura puede comenzar a subir.
Entre las causas más habituales se encuentran:
El calor exterior, el aire acondicionado, la carga del vehículo y las pendientes aumentan el esfuerzo del motor, pero un coche en buen estado debería ser capaz de soportar estas condiciones sin recalentarse.
La señal más evidente es que la aguja de la temperatura se acerque a la zona roja o que se encienda el testigo de temperatura del motor.
También pueden aparecer otros síntomas:
Conviene no confundir el vapor con el humo. El vapor puede estar provocado por una fuga de refrigerante, mientras que el humo podría indicar otro tipo de avería. En ambos casos, es recomendable detener el vehículo de forma segura.

Si observas que la temperatura del motor aumenta, es importante actuar con calma y no continuar conduciendo como si no ocurriera nada.
El aire acondicionado aumenta el trabajo del motor. Apagarlo puede ayudar a reducir temporalmente la carga mecánica.
Aunque pueda resultar incómodo en pleno verano, poner la calefacción a una temperatura alta y activar el ventilador permite trasladar parte del calor del motor al habitáculo.
Esta medida puede ayudar a reducir ligeramente la temperatura mientras buscas un lugar seguro donde detenerte. No debe utilizarse como una solución para continuar el viaje durante varios kilómetros.
Si la temperatura continúa subiendo, se enciende el testigo rojo o aparece vapor, detén el vehículo lo antes posible en una zona segura.
Apaga el motor y activa las luces de emergencia. Si te encuentras en una carretera o autopista, sigue las recomendaciones de seguridad de la Dirección General de Tráfico para inmovilizar y señalizar el vehículo.
No abras inmediatamente el capó si sale una gran cantidad de vapor. Espera unos minutos y mantén una distancia prudente.
El circuito de refrigeración trabaja a presión y puede alcanzar temperaturas muy elevadas.
Este es uno de los errores más peligrosos.
Al abrir el tapón del vaso de expansión o del radiador con el motor caliente, el refrigerante puede salir expulsado a presión y provocar quemaduras graves.
Es necesario esperar a que el motor se enfríe completamente antes de comprobar el nivel.
Si existe una fuga, el depósito está vacío, aparece vapor o la temperatura vuelve a subir al arrancar, no continúes circulando.
Solicita asistencia y traslada el vehículo a un taller para revisar el sistema de refrigeración.
Depende de la causa y de la gravedad del sobrecalentamiento, pero continuar la marcha sin identificar el problema puede convertir una avería relativamente sencilla en una reparación mucho más costosa.
Un motor que trabaja por encima de su temperatura adecuada puede sufrir daños en:
Aunque la temperatura vuelva aparentemente a la normalidad, es recomendable revisar el vehículo si se ha encendido el testigo o la aguja ha alcanzado la zona roja.
En una situación de emergencia, y únicamente cuando el motor esté completamente frío, se puede utilizar agua para recuperar temporalmente el nivel y poder desplazar el vehículo una distancia muy corta.
Sin embargo, no debe considerarse una solución definitiva.
El líquido refrigerante no solo ayuda a controlar la temperatura. También protege el circuito frente a la corrosión, lubrica determinados componentes y evita la congelación o la ebullición prematura.
Además, no todos los refrigerantes pueden mezclarse entre sí. Lo más recomendable es utilizar el producto especificado por el fabricante del vehículo.
Si no sabes qué refrigerante necesita tu coche o sospechas que existe una fuga, acude a un taller.
Para evitar un coche recalentado en un atasco, es importante comprobar el estado del vehículo antes de iniciar un desplazamiento largo.
La comprobación debe realizarse con el motor frío y el vehículo situado sobre una superficie nivelada.
El líquido debe encontrarse entre las marcas de mínimo y máximo del depósito.
Si el nivel baja con frecuencia, no basta con rellenarlo. Es necesario localizar la causa, ya que puede existir una fuga.
El aceite reduce la fricción entre las piezas internas y contribuye a controlar la temperatura del motor.
Un nivel insuficiente puede aumentar el desgaste y favorecer un calentamiento excesivo.
Si el coche se calienta principalmente cuando está parado, pero la temperatura baja al volver a circular, puede existir un problema en el electroventilador, en su relé, en un fusible o en el sensor que controla su activación.
Antes de iniciar el viaje, comprueba si hay restos de líquido debajo del coche.
El refrigerante puede tener diferentes colores según el tipo utilizado, aunque suele presentar tonalidades verdes, rosas, azules, amarillas o anaranjadas.
Un testigo de temperatura no es una recomendación para revisar el coche cuando termine el viaje.
Si aparece una alerta roja, debes detenerte de forma segura y apagar el motor.
Una inspección profesional permite comprobar el estado del refrigerante, los manguitos, el radiador, el termostato, la bomba de agua y el electroventilador.
También es recomendable revisar los neumáticos, el aceite, los frenos, la batería, las luces y el aire acondicionado antes de un desplazamiento largo.
En verano, un coche recalentado en un atasco no debe considerarse una consecuencia normal del calor. El sistema de refrigeración puede trabajar con mayor intensidad y el electroventilador activarse con más frecuencia, pero la temperatura no debería alcanzar la zona roja.
Sin embargo, no es normal que la temperatura entre en la zona roja, aparezca vapor o se pierda refrigerante.
Cuando un coche se recalienta, suele existir alguna anomalía que conviene localizar. El problema no debe atribuirse únicamente al calor exterior, ya que podría volver a aparecer durante una retención, en una pendiente o en mitad de un viaje.
Una revisión preventiva reduce el riesgo de encontrarse con el coche recalentado en un atasco justo al comenzar un viaje.
Antes de comenzar tus vacaciones o afrontar un desplazamiento largo, dedica unos minutos a comprobar los niveles y presta atención a cualquier síntoma extraño.
En los talleres GnG podemos revisar el sistema de refrigeración y ayudarte a preparar tu vehículo para viajar con mayor seguridad.
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