

Te explicamos qué ocurre si un conductor se da a la fuga tras un siniestro, en qué consiste la omisión del deber de socorro, y qué debes hacer si eres testigo o parte de un accidente en carretera.
El conductor que abandona el lugar de un accidente sin prestar asistencia puede enfrentarse a tres tipos de consecuencias:
La fuga puede acarrear sanciones por parte de la Dirección General de Tráfico, tales como:
Aunque el conductor huya, sigue siendo responsable de los daños causados y, si es identificado, tendrá que indemnizar a las víctimas o sus familiares.
Además, si el vehículo está asegurado, la compañía puede reclamarle posteriormente el importe de las indemnizaciones pagadas (lo que se conoce como «derecho de repetición»).
La huida tras un accidente puede constituir un delito, especialmente si hay víctimas. En ese caso, se considera:
La omisión de socorro no solo afecta al conductor que huye. Cualquier persona que presencie un accidente tiene la obligación legal de ayudar si hay víctimas. Esa ayuda puede consistir en:
⚠️ Solo estás exento de prestar auxilio si hacerlo pone en riesgo tu vida o la de otros. En ese caso, basta con alertar a las autoridades lo antes posible.
Sigue la regla PAS:
Actuar de forma responsable puede salvar vidas y, además, te protege legalmente. Abandonar a una persona herida en la carretera es una de las conductas más graves al volante, y las penas reflejan esa gravedad.

Como hemos visto, darse a la fuga tras un accidente no es una opción sin consecuencias. Más allá de las sanciones, lo importante es tener claro que:
En #GnG 💚 creemos que conducir con responsabilidad es mucho más que cuidar tu vehículo: es cuidar también de los demás.