

Los neumáticos son el único punto de contacto entre tu coche y la carretera. Sin embargo, muchos conductores solo se acuerdan de ellos cuando hay que pasar la ITV… o cuando la lluvia les da un susto en carretera.
La buena noticia es que no hace falta ser mecánico para saber si tus neumáticos están en buen estado. Con unas comprobaciones sencillas puedes detectar problemas a tiempo y evitar riesgos innecesarios.
La ley exige un mínimo de 1,6 mm, pero circular con esa profundidad es apurar demasiado.
Recomendación práctica:
Cuanto menos dibujo, mayor riesgo de aquaplaning y menor capacidad de frenado.
Un neumático sano se desgasta de forma homogénea.
Si notas:
Puede haber problemas de:
Y eso no solo afecta al neumático, sino también a la estabilidad del coche.
La presión incorrecta es uno de los errores más comunes. Circular con poca presión provoca:
Demasiada presión reduce agarre y confort. Lo ideal es revisarla al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo.
Aunque tenga dibujo, un neumático envejece. En el lateral encontrarás un código de cuatro cifras (DOT):
Por ejemplo: 1825 = semana 18 de 2025.
Esto es orientativo. Los fabricantes indican que los neumáticos, conservados en condiciones optimas no caducan. Empizan a hacerlo una vez colocados. A partir de los 5 o 6 años conviene revisar su estado con más atención, aunque aparentemente esté bien.

Presta atención a:
Muchas veces el neumático avisa antes de que el problema sea grave.
Los neumáticos influyen directamente en la seguridad. No son un elemento secundario.
Si detectas desgaste irregular, vibraciones o dudas sobre su estado, lo más recomendable es una revisión profesional.
En GnG podemos comprobar el estado real de tus neumáticos y asesorarte sobre la mejor opción según tu tipo de conducción y uso habitual. Sin complicaciones y con información clara.
Conocer el estado de tus neumáticos no requiere conocimientos técnicos avanzados, pero sí atención. Y en seguridad, anticiparse siempre es la mejor decisión.