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A summertime roadmovie
Calor y pestilencia desde Bilbao hasta Matalascañas
En los desplazamientos estivales atravesamos la piel de toro de norte a sur en busca de una climatología benigna, buscamos del sol y el buen tiempo. Como buenos previsores nos levantamos antes del amanecer para que el calor del mediodía no nos agote.
Por levante un sol anaranjado antecede a otro enorme que eleva la temperatura exterior con rapidez. Nuestra mano derecha presiona el mando del aire acondicionado. A tope, 18 grados. A tu rededor esposa, hijos y valijas.
Pero sin embargo el maldito aire acondicionado, o climatizar no funciona; no enfría ¡!!!. Pero esto no es lo peor además huele muy mal.
Nuestro viaje vacacional empieza a oler a vinagre: vinagre en el circuito, vinagre en el asiento del copiloto que nos recrimina personalmente el mal olor, el calor y nos imputa la responsabilidad de la situación. Huelga decir que la circunstancias pueden elevar el tono hasta limites insospechados con el consiguiente disgusto, mal estar y efluvios a sudoración.
“¿Por que a mí?”. Se pregunta el conductor “si he revisado el coche y además tiene neumáticos nuevos “. Pues sencillamente se te olvido revisar la climatización del automóvil. Esta aporta confort y seguridad, permite conducir en un ambiente con la temperatura adecuada y evita la somnolencia, la fatiga y el nerviosismo.
Pero cuales son las causas. Si el climatizador no enfría lo suficiente es porque no tenemos bien cargado el circuito de aire refrigerante o el compresor no comprime. Pero una de las causas más comunes es que no funciona correctamente porque el filtro de habitáculo esta obstruido de suciedad y no entra aire en el circuito. Asimismo este filtro cuya función es la de filtrar las impurezas del ambiente, entre ellas el polen, cuando no se sustituye con regularidad empieza a transmitir una emanación que hace que el interior del automóvil huela mal aunque este limpio.
Moraleja: hay talleres que revisan nuestro circuito de aire acondicionado sin coste y con la llegada del estío es muy aconsejable la sustitución del filtro de habitáculo o polen. Esta sencilla operación de mantenimiento puede reportarnos bienestar y conseguir que un viaje tan largo resulte ser lo más agradable posible.
