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La máquina que cambio el mundo
El automóvil es y ha sido la maquina del siglo XX. Un invento que ha modificado nuestros hábitos sociales y personales.
La libertad individual del hombre moderno no se podría entender sin hablar del automóvil. El “coche” como comúnmente lo conocemos proviene de la palabra húngara “Kocs” que es un carro tirado por caballos para transportar personas. Nuestro “coche” también tiene caballos bajo el capó: caballos mecánicos; también ruedas, frenos y muchos elementos que bajo un acabado impecable es el mayor misterio moderno del ciudadano actual.
Hablar de elementos de seguridad, de cambio de aceite, de amortiguadores, frenos, pistones, inyección electrónica, emisiones de CO2 o neumáticos es algo que a la mayoría de nosotros conductores (el acceso a la edad adulta es hoy en día la obtención del permiso de conducir; que ha sustituido al rito social) nos suena a chino, y algunos otros a arameo.
Lo que no es un idioma oriental son las facturas de mantenimiento de los concesionarios oficiales; por ejemplo. Las averías mágicas que el operario del taller nos comunica, la desagradable sensación de que sabemos como entra en el taller pero no como sale nuestro coche. No importa la formación académica, ni la clase social todos somos iguales frente a la maquina que cambio el mundo: uno analfabetos (del griego: sin alfa ni beta, sin conocimiento). Es por ello que cuando nos azotan con una factura de por ejemplo más de 1000 € por que nunca llevamos el coche a revisar al taller, porque no tenemos tiempo…. Nos pasamos las merecidas vacaciones sentados en la playa sin presupuesto para “ pescaito “ y cervezas ya que ese dinero en estos días aciagos de crisis se los ha quedado el taller.
En vez de acordarnos de la madre del mecánico, que no tiene ninguna culpa de nuestra torpeza endémica esta nueva sección intentara poner luz donde ante solo había nieblas y sombras. Veremos que el mundo del automóvil no es mágico sino altamente lógico y que haciendo “los deberes “conseguiremos por este orden: seguridad, ahorro y sostenibilidad medioambiental.
Espero que esta serie de consejos prácticos sean tan útiles y para todos como lo han sido para mí.
